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Detalle de viaje

Esquí en Vail 2009: Presentación


Viaje realizado entre los días 7 y 16 de febrero de 2009. Un grupo de 8 amigos que deciden por fin cumplir el sueño de esquiar en una de las mejores pistas del mundo, en Vail, Colorado. La mitad del comando de viaje añaden unos días más visitando Las Vegas y el Cañón del Colorado.

Todas las expectativas han sido superadas con creces. Algunos teníamos nuestras dudas sobre si merecía la pena hacer un viaje tan largo y tan caro para esquiar una semana. Tras la experiencia, podemos afirmar que sí. Si a uno le gusta este deporte, esquiar en esta estación es algo completamente distinto a lo que ha probado antes. Supera con creces estaciones españolas, pero también bajo mi experiencia a estaciones estupendas de los Alpes. ¿Qué es lo que lo hace mejor? En primer lugar, la nieve es de una calidad muy superior, y se nota mucho la diferencia. La cota mínima de la estación está a unos 2.900m y la cota máxima casi a 4.000m. La altura, unida al factor de que el mar está a muchísima distancia, es lo que hace que la nieve sea más seca, con lo que el tipo de nieve es nieve polvo. Otra diferencia es que nos ha nevado todos los días, pero incluso estando en medio de una ventisca, no molestaba. Esa nieve seca, hacía por ejemplo que no se empañasen las gafas, y que no se humedeciese la ropa. Simplemente chocaba y resbalaba. Parece un poco incordio que nieve mientras esquías, pero en mi opinión, nos compensó, ya que todos los días tuvimos una capa nueva de nieve. La nieve es tan suelta, que incluso esquiar en nieve virgen se hacía más sencillo de lo que había probado hasta el momento. A pesar de estar hundido en algunos tramos hasta las rodillas, los esquíes respondían al giro.

Otra diferencia con respecto a otras estaciones es que toda la montaña es esquiable. El remonte te sube y hay un cartel arriba que señala las pistas, pero no hay balizas o palos que marquen la pista, ya que todo el dominio de la montaña es esquiable. Sólo se marcan los límites de la estación, y saltárselos está perseguido por la ley (nos frena una cuerda y un cartel que pone: 'Wildlife, no skiing'). Además, las pistas quedan limitadas por unos preciosos bosques de abeto, que a su vez son pista también. El paisaje y las vistas son espectaculares, y esquiar entre medias un privilegio.

El tiempo no nos acompañó en cuanto a que nevó todos los días, pero como ya he dicho no incordiaba para esquiar sino que más bien lo agradecimos. Por suerte, disfrutamos de una jornada de esquí con sol y sin una sola nube, que nos dejó unas vistas sorprendentes.

El viaje lo realizamos: Gonzalo Amián, Rafael Amián, Curro Amián, Eduardo Asensi, Julio Román, Agustín López, Ángel Moreno e Ignacio Navarro. Ha sido un placer compartir este viaje con vosotros ... nos veremos en próximas ediciones.

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