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Detalle de viaje

Egipto 2008: Diario de viaje


Jueves 24 de abril

Volamos a El Cairo. El guía nos recoge en el aeropuerto y nos lleva al hotel. Por causa de un accidente nos tragamos más de una hora de atasco.

Aunque es un poco tarde, nos damos un paseo junto al Nilo, y aprovechamos para llegar hasta el Hotel Grand Hyatt y reservar mesa en el restaurante rotatorio panorámico de la planta 40. El vestíbulo del hotel es espectacular: un enorme ventanal que da directamente al río justo en el punto en que el río se bifurca dejando el hotel entre los dos ramales. El restaurante muestra también una asombrosa vista del río y del Cairo. Tras hacer la reserva, volvemos paseando y vemos a un montón de gente a pesar de la hora que es. Se sientan junto al río y se beben un té o un refresco mientras charlan. También hay un montón de barquitos llenos de luces fluorescentes por todos lados, que se van llenando de gente local que simplemente se sienta en los laterales como haciendo un corro y charlan y escuchan la música mientras durante la travesía.

Llegamos al hotel a eso de las 2 de la mañana y por si fuera poco, nos toca justo el día de cambio de hora, con lo que sin quererlo son ya las 3. Nos vamos a dormir que nos levantamos a las 7 para ir a Gizeh. Nos espera por la mañana la única Maravilla del Mundo Antiguo que aun está en pie.

Sorprende ver la cantidad de policía turística que hay. Tampoco es que impongan mucho, suelen ser semiadolescentes con pinta de despreocupados, y los muchos controles de metales que hay en todos sitios.

Viernes 25 de abril

 Nos levantamos temprano para desayunar y salir a las 8 rumbo a las Pirámides de Gizeh. Un buen comienzo para el viaje. Vamos en el microbús por la Avenida de las Pirámides durante unos 20 minutos hasta que alguien de repente dice: 'están ahí!'. Y así es. Aparece a nuestra izquierda imponente la pirámide de Keops. La hemos visto un millón de veces, pero sigue imponiendo igualmente. Paramos, pasamos controles y lo vemos más de cerca. Cuanto más miras y más piensas lo que es y de cuándo es, más sobrecoge. Son sólo 2.500.000 piedras de unas 2 toneladas cada una, formando una pirámide que aun sin el revestimiento original, se ve que era perfecta. Y sólo lleva ahí unos 4.000 años! Nos subimos a la pirámide para sentir las piedras. No entramos porque vamos a entrar en la de Kefren, que nos dice el guía que entra menos gente y es igual pero más barata por dentro.

De Keops pasamos a Kefren, sólo 6 metros más baja actualmente aunque con aspecto mayor por estar ubicada en un sitio más elevado. A mí me gusta más, porque en la parte superior quedan restos del revestimiento que te permiten hacerte una idea de cómo se vería originariamente. Compramos las entradas para acceder a la sala del sarcófago y nos sumergimos en la pirámide. Camino estrecho, con el aire bastante viciado, pero es lógico, no estaba pensado para que entrase la gente. La sensación es impresionante a pesar de que no hay nada. Sólo un sarcófago vacío al final.

Vimos desde la distancia la pirámide de Micerinos y fuimos camino a la Esfinge, que se había presentado oculta hasta el momento. Nos sorprendió más de lo que esperábamos. Una vista espectacular con las pirámides al fondo. Vimos el Templo de Embalsamamiento e hicimos unas fotos. Más y más fotos ... y después nos llevó el guía a un museo del papiro donde te enseñan artesanalmente cómo se fabrica. Se corta en tiras el tallo de la planta del papiro, se le pasa un rodillo, luego se mete en agua (1 semana para el papiro blanco y 2 para el oscuro). Luego se ponen unas tiras encima de otras trenzadas y se prensa otras dos semanas. Muy interesante, la verdad...

Nos separamos del grupo, ya que hemos decidido no hacer las excursiones opcionales de la agencia y hacerlas por libre. Pasamos por el hotel y nos vamos al Museo Egipcio andando. Durante el pequeño rodeo no planificado nos cruzamos con un montón de gente en la hora del rezo. Una calle abarrotada con uno gritando voz en cuello y los fieles cada uno en su alfombra. Pedimos indicaciones y llegamos finalmente al museo. Un edificio grande de color rojizo. La entrada ya tiene bastantes restos muy interesantes. Desde luego que la visita del museo es obligada, pese a que el museo como tal deja mucho que desear. Muy mala organización, pésima iluminación en muchos sitios... hay piezas que literalmente no se ven porque no están iluminadas. Muchas piezas están cubiertas de polvo, muchas no dicen ni lo que son. Y la seguridad es mínima. Un cristal normal mal puesto con un candado de taquilla de colegio para una momia única de 3.500 años. Y encima sin nadie vigilando la sala, ni siquiera una mísera cámara de vigilancia. Pero bueno, aparte de estos temas, piezas espectaculares. La estatua de Kefren, el sacerdote de madera, el escriba sentado, las estatuas de Micerinos ... y como no, los cientos de piezas del Tesoro de Tutankamon, que llenan media planta. La máscara es impresionante. Uno la ha visto mil veces, pero sigue siendo impactante. Ésta sí que está bien iluminada y expuesta.

Pagamos también por ver las Momias Reales, que tienen una entrada aparte dentro del propio museo. La verdad es que merece la pena. Están muchísimos de los grandes: el gran anciano Ramses II, la reina Hatshepshut, etc..

Después del museo volvemos andando al hotel (esta vez por el camino correcto, que es mucho más corto) y dormimos un par de horas antes de ir a cenar. Reservamos mesa ayer en el restaurante giratorio de la planta 40 del Gran Hyatt. Creo que es el sitio más bonito en el que he cenado nunca. Desde la planta 40 el maitre te acompaña a otro ascensor que sube una planta más. Por cierto, que con muy buen criterio no permiten ni vaqueros ni zapatillas ni camisetas. Una planta más arriba está el restaurante (lo de la 40 es el bar, que también es muy recomendable para una copa con vistas). Todas las mesas están junto a la ventana y el hotel está en una bifurcación del río Nilo. Se ve todo el Cairo desde arriba y además se mueve a una velocidad preparada para que des una vuelta completa a lo largo de una cena. La comida está muy buena. El precio exhorbitantemente caro para ser Egipto (unos 50€ por persona sin vino), pero sin duda ha merecido la pena.

Volvemos en un paseo a nuestro hotel, y a dormir.

Sábado 26 de abril

Nos levantamos temprano de nuevo, es lo que toca. Hoy vamos a ir a la aventura (parte 1, mañana exploraremos más...). Tenemos que contratar un taxi para que nos lleve donde queramos toda la mañana. Salimos a la calle y probamos con un par de ellos que piden unas 300 L.E. Las guías de viaje decían que más de 200 es un timo y que hasta 200 no está mal. Nuestro objetivo eran unos 150. Con el siguiente taxista llegamos a un acuerdo, y eso que no hablaba ni palabra de algo que no fuese árabe. Fijamos 100 L.E. por que nos llevase a donde quisiéramos de 9:00 a 15:00. Uno demuestra su soltura con los números árabes en estos casos (>··).

La idea era empezar por Dosher y así hacer el circuito al revés, pero tan poco entendía que nos llevó a Gizeh. Ahí nos dimos cuenta de que no entendía ni palabra. Nosotros hablábamos de la pirámide roja y él sólo entendía pirámides. Allí hablamos con un policía que hizo a modo de traductor. El taxista no tenía de dónde estaban Dashur, Memphis o Dhoser, con lo que tras preguntar unas cuantas veces fui yo quién acabé indicándole el camino, porque ni siquiera entendía las señales. Llegamos a las Pirámides de Dhoser, donde empezamos por la Pirámide Roja, en la que entramos. Tiene 3 cámaras con un techo muy interesante. La bajada es más pronunciada que la de Kefrén. Estuvimos durante un rato solos dentro de la pirámide. Qué sensación!

Después nuestro taxista nos acercó a la segunda pirámide, la Pirámide Truncada. Es así porque comenzaron a construirla con demasiada verticalidad y 30 años después de su inicio corrigieron los grados al ver que sino no terminarían nunca. Es espectacular, porque mantiene la cubierta original, y muestra cómo serían las otras por fuera.

De lejos vimos la Pirámide Negra, que está en ruinas, siendo dificilmente reconocible como pirámide.

De ahí nos fuimos a Memphis y visitamos el museo, que sólo tiene dos cosas que ver, pero son imponentes. Por un lado una gran esfinge y por otro lado uno de los Colosos de Ramsés II (menos lo que le falta de rodilla para abajo). Es gigantesco, perfecto, sobrecogedor.

De ahí nuestro taxista nos lleva a Dhoser, para ver las primeras pirámides de la historia. Visitamos la Pirámide de Teti, cuya cámara está llena de jeroglíficos, donde casi lo único que se repite es el nombre de Teti. Vimos también unas mastabas a las que se podía acceder, el Museo de Imhotep (el arquitecto más famoso del antiguo Egipto), y la Pirámide de Zoser (pirámide escalonada), que es la más antigua de la historia.

De vuelta al Cairo, pedimos que nos deje en la Ciudadela, y desde allí seguiremos por nuestra cuenta. Allí intenta explicarnos por medio de un policía turístico y otro taxista que el precio deberían ser 200, que ha ido muy lejos y ese era el precio para Gizhe. Ya le habíamos dado 125 en lugar de 100, y eso que habíamos terminado 1 hora antes de lo previsto. Pero lo cierto es que estaba siempre pendiente de dejarnos lo más cerca posible de cada sitio y nos recogía enseguida. Tras hablar con el policía le dejamos claro que no íbamos a darle más y nos fuimos.

Visitamos la Ciudadela. Las vistas desde arriba son muy interesantes. De hecho se ven incluso las pirámides en el horizonte. Entramos en la Mezquita de Alabastro, que es una preciosidad por dentro, y luego en la Mezquita Verde, muy diferente. Un paseo para ver las vistas y a buscar otro taxi para ir al barrio copto. Tras negociar un rato nos vamos por 15 L.E. El Barrio Copto nos defrauda bastante. Las torres romanas ... buah! Y la Iglesia de San Jorge ... pues bueno. No recomendamos esta parte para visitar.

Nueva negociación difícil con taxistas, pero el cuarto nos lleva, aunque protestando por 15 L.E. al Zoco de Khan-Al-Khalili, en el Cairo islámico. Un paseo para ver qué tal, pero nos defrauda un poco. No vemos nada realmente bonito. Compro un par de camisetas de usar y tirar en Jordi (un comerciante conocido por los españoles) y nos volvemos al hotel. Esta vez sin negociar, nos piden 10 por el recorrido. El taxista era muy cachondo. Ponía musiquilla árabe y se contoneaba al ritmo de la música. Le pedimos que nos acercase a algún sitio que vendiese cerveza ... y lo encontró junto al hotel. Muy agradable y simpático. A este en vez de 10 le pagamos 25.

Una cervecita en la habitación y nos duchamos para la cena. Tenemos mesa en el Restaurante Sabaya, el libanés de nuestro hotel (Semiramis), que recomiendan todas las guías. La comida excepcional, y bien de precio (unos 25€ por persona). Es imperativo probar el Humus Especial Libanés ... el mejor humus que he probado en mi vida. Con tomate concassé por encima...

Domingo 27 de Abril

 Vamos allá a otro día de aventura. Hoy nos vamos por libre a Alejandría. Lo primero es coger el metro que está muy cerca del hotel y tiene una parada al lado de la estación de trenes. Encontramos la entrada y pagamos 0,20€ por el ticket. En principio, bien, bastante lleno pero sin apretones ... hasta que nos toca salir. Están locos. En vez de esperar a que salgan los de dentro, lo que hacen es que tanto los de dentro como los de fuera se empujan simultáneamente, haciendo una odisea de algo que es un trámite. Muy curioso ... pero salimos. Tras un par de vueltas, damos con la estación de trenes. Compramos nuestros billetes, pero resulta que no hay tren a las 9:00. Tenemos que esperar hasta las 11:00. Hacemos tiempo tomando una coca cola en la cafetería.

Subimos al tren. Muy aceptable aunque nada parecido a First Class española. Asientos muy amplios, eso sí, decoración hortera clásica de la zona. Antes de bajarnos, estudiamos un poco el recorrido a hacer ya que llegamos a las 13:45 y volvemos a las 20:00. Además, casi todo lo visitable cierra a las 16:00, por lo que hay que organizarse bien.

Para ahorrar tiempo, decidimos usar el taxi. La guía dice que se puede llegar a cualquier sitio del centro por 5 L.E. Negociamos un poco y ponemos rumbo al Museo Grecorromano. El taxista nos decía que estaba cerrado hace 3 años ... ya estamos con el rollo de siempre para llevarte a donde quieren. Que da lo mismo, que nos lleve allí. Así que llegamos y ... sorpresa!! Efectivamente estaba cerrado desde el 2005. Vaya fallo de la Lonely Planet, y eso que era la edición del 2008. Tratamos de negociar con el mismo taxista ir en su lugar a las Catacumbas y ahora pide 10 L.E. más, así que pagamos las 5 y nos bajamos. Cogemos otro taxi por 5 y nos vamos a las Catacumbas. Bastante interesante. Son unas catacumbas romanas del S.II. Son muy curiosas porque se produce una fusión egipcio-romana. Por ejemplo en el altar aparece Anubis, pero con ropa de legionario romano. Había enterrados más de 300 cuerpos. El acceso es una especie de pozo rodeado por unas escaleras. Por ahí es por donde bajaban los cuerpos.

Después hemos ido a ver la Columna de Pompeyo, que está muy cerca del lugar. No hemos entrado porque según la guía, la columna es lo único interesante y se veía sin entrar y pagar. Es la ruina más antigua de Alejandría.

De ahí hemos cogido un taxi a la Nueva Biblioteca. Lo cierto es que es impresionante. Una biblioteca moderna digna del país más avanzado. He aprovechado para conectarme a Internet y avisar en casa de que he llegado. Hemos visitado el Museo del Manuscrito y del Libro y no merece la pena pagar por ello. Nos ha decepcionado mucho. En el Museo de Antigüedades ni siquiera hemos entrado, porque a simple vista desde fuera se veía que no compensaba. Eso sí, la biblioteca en sí es para verla sin la menor duda.

Después hemos ido dando un paseo junto al puerto hasta llegar al Hotel Sofitel Cecil. El la azotea hay un restaurante chino con unas vistas preciosas del puerto de Alejandría. No parece un perfil litoral de una ciudad sucia egipcia. Desde lo alto se ve como cualquier otro lugar de Europa con edificios en buen estado y frente a un mar que se refleja el sol formando una imagen encantadora.

Allí comimos un par de platos chinos y nos tomamos unas Saqqara Gold. Buena cerveza. Un taxi a la estación y de vuelta al Cairo.

Lunes 28 de Abril

   Toca vuelo a Luxor. Traslado al aeropuerto, sala de espera, bla bla bla bla...

   Llegamos a Luxor. Es un aeropuerto distinto. Alrededor es todo desierto. Parece mucho más tranquilo que El Cairo. Nos llevan al barco, donde comemos ... no muy bien, y sortean camarotes ... tampoco muy bien. Camarote 202 al nivel de la entrada y junto a los motores. ¿Cinco estrellas gran lujo? Desde luego que no, pero vayamos a cosas más interesantes. Tenemos la tarde libre, así que vamos a tratar de aprovechar el tiempo que tenemos. Comemos deprisa y nos vamos a ver el Museo de Momificación. Cuanto menos bastante interesante. Esta mejor montado de lo que hemos visto en museos hasta el momento. Pasamos al salir junto al Templo de Luxor, que está justo al lado del Nilo. Una preciosidad. Se ve todo el exterior ... ya apetece la visita del día siguiente. Nos vamos al Museo de Luxor, recomendado en la guía y nos sorprende muy favorablemente. Está muy bien montado y organizado y tiene unas piezas muy interesantes. Muy muy recomendable.

   Luego estuvimos en el paseo del río, donde nos sentamos entre la gente y esperamos hasta ver el anochecer. Los que pasaban estaban descolocados; nos sentamos en uno de los muchos bancos que sólo usan los locales. Los turistas simplemente pasean y se limitan a decir NO, NO, NOOOO. Pero de repente ahí había dos españolitos sentados en uno de los bancos de piedra pasando el tiempo tranquilamente. Alguno se nos acercaba y nos saludaba, y casi todos se extrañaban de esos raros turistas.

   Una visita rápida antes de acostarnos por el Zoco (creo que el más limpio y organizado de los que he visto hasta ahora), y un paseo junto al templo iluminado. Simplemente maravilloso.

Martes 29 de Abril

    Madrugón! Dios mío, las 4 de la mañana. Tratamos de desayunar algo y nos vamos al minibus para empezar las visitas, que hoy son unas cuantas.

   Empezamos por el Valle de los Reyes. Es un espacio grande, pero menos de lo que yo esperaba. El ticket de entrada da acceso a 3 tumbas (exceptuando la de Tutankamon, que se cobra aparte). Dado que está casi íntegra en el Museo del Cairo y de Luxor, optamos por otras. Lo cierto es que son sorprendentes. Unas tumbas mayores de lo que suponíamos e increiblemente decoradas. Textos nítidos y llenos de colorido. Estamos acostumbrados por ejemplo a ver jeroglíficos en blanco y negro donde aparece, por citar un caso, un halcón. En éstas el jeroglífico con forma de halcón tiene dibujadas las plumas, el ojo está coloreado ... es digno de verse. Así hemos visto 3 tumbas de las 64 descubiertas hasta el momento.

   De ahí nos vamos al Templo de Habu, menos conocido, pero de nuevo increíble. Un montón de relieves y columnas con la pintura de color original. Mucho más de lo que parece posible se mantiene de pie.

   Después una parada panorámica para ver el Templo de Hapshepshut. Qué decepción de lugar de parada, un sitio desde el que casi no se ve. Es un templo que nos apetecía mucho visitar, pero es lo malo de los viajes organizados. Me molesta más sabiendo a posteriori que 'no había tiempo para hacer la visita'. pero sin embargo sí queda tiempo a continuación para 'descansar 1 hora en una tienda mientras nos cuentan las maravillas de las esencias de los aromas de Egipto', que evidentemente luego quieren que compres.

   De camino a la tienda de aromas paramos para ver y hacer una foto a los Colosos de Mnemón. Están bastante destruidos, pero son enormes.

   Vamos por fin a visitar el Templo de Luxor. Sorprendente. La avenida de esfinges es impresionante, pero la entrada de los pilonos con el obelisco y las 2 estatuas colosales de Ramsés son indescriptibles. El resto del templo también está fenomenal, pero me quedo con la entrada.

   Finalmente la última visita del día ... y siguen siendo las 13:30 ... rumbo al Templo de Karnak. La avenida de esfinges con cabeza de carnero está muy bien conservada ... bueno, en realidad antes los 3km que separaban Luxor de Karnak estaban unidos por una avenida de esfinges con más de 3.000 esfinges. Ahora hay apenas 150. Todo el templo es colosal, asombroso, pero la sala hipóstila deja sin aliento. Se mantienen de pie y en perfecto estado las 140 columnas colosales que conforman la sala. Asusta el pensar cómo sería originalmente, con el techo.

   Nos metemos en un convoy con la policía hasta Esna, donde nos espera el barco al otro lado de la esclusa. Comemos y nos subimos a la piscina a disfrutar del increíble paisaje del Nilo y sus márgenes. Una vista maravillosa. No dejan de pasar barcos, pero la gente de la orilla saluda sin cesar a cada uno que pasa.

Miércoles 30 de abril

    Toca un día relativamente relajado. Fundamentalmente se trata de crucero por el Nilo. Madrugamos poco (salimos a las 8:00) y nos vamos a ver las ruinas que hay en Edfú ... el Templo de Horus. No es lo grandioso que eran los últimos que hemos visto, pero es el mejor conservado de los que hay en su conjunto. Es sorprendente ver las salas interiores, que siguen estando cubiertas, y se mantienen los techos con sus pinturas y colores. Casi nos hemos acostumbrado a ver las salas hipóstilas al descubierto, pero la sensación cambia mucho al ver la construcción cerrada desde dentro. Uno así es capaz de imaginarse como sería Karnak o Luxor en su época de esplendor.

   A la salida nos vamos por carretera a encontrarnos con el barco, que durante nuestra visita ha ido haciendo cola en la esclusa con lo que lo encontramos 6 o 7 metros por encima del nivel del río en que lo dejamos.

   Pasamos una muy agradable travesía en cubierta admirando los paisajes que nos regala el Nilo, dándonos un baño de vez en cuando en la piscina y saboreando una cerveza bien fría.

   Hacemos una parada técnica para visitar el Templo de Kom Ombo. Está bastante destruido, y no es comparable a los vistos hasta el momento, pero es el único dedicado simultáneamente a dos divinidades: Sobek, el cocodrilo, y Horus, el halcón. De este modo, el templo tiene todo replicado: dos entradas, dos Sancto Sanctorums, etc. Pero hay demasiada gente, lo que no ayuda nada a disfrutar de la visita.

   A la salida tenemos 45 minutos para ver el zoco. Tienen casi exclusivamente chilabas y camisetas. Seguramente porque todos los cruceros organizan esa noche la fiesta de la chilaba, y así garantizan sus ventas. Los puestos loas venden más caras que su precio real. Echamos un vistazo, pero no aceptan los precios que consideramos justos y dado que no vamos a ir a la fiesta, dejamos las compras para Aswan. No vamos a ir a la fiesta porque al día siguiente se madruga de verdad ... a las 2:30, para ir a Abu Simbel. Es lo que más me apetece del viaje, y no voy a dejar que una fiesta que organizan para vender chilabas me haga estar con mal cuerpo a la hora de mi visita más deseada.

   Así que cenamos junto a todos vestidos con chilabas y nos vamos a dormir. El barco nos lleva mientras hasta Aswan.

Jueves 1 de mayo

   Madrugón de la muerte para recorrer los 280km que nos separan de Abu Simbel. Nos recoge un autobús que atraviesa el desierto. Nos permitimos dormir parte del trayecto a pesar de las condiciones. Vamos de nuevo en convoy, un montón de autobuses y policías. Un cuarto de hora antes de llegar nos cuenta el guía lo que vamos a ver para que luego no perdamos tiempo en el sitio.

   Riadas de gente.Eso lo cierto es que desluce mucho. Antes de empezar vemos unas fotos de las obras que se realizaron del cambio de emplazamiento. Una obra casi tan colosal como la propia construcción del templo. Andamos un poco y a la vuelta de una colina aparece el templo. Es colosal. Simplemente hay que verlo. Lo mejor es que el templo estuvo cubierto de arena desde el año 500 a.C. hasta principios del S.XIX, con lo que su interior se ha conservado extraordinariamente bien. Mantiene perfectos los relieves e incluso gran parte de los colores. Y este templo sí que lo vemos, al estar excavado en la roca, totalmente cubierto.

   Al lado se encuentra el Templo de Nefertari. Bastante más pequeño pero también digno de ver. Una verdadera lástima las riadas de gente, porque hace que la visita pierda gran parte de su encanto, pero claro, somos demasiados los que queremos admirarlo.

   De vuelta hacemos una parada para visitar el Templo de Isis en la Isla de Philae. Realmente no está en la Isla de Philae ya que el templo quedó sumergido al subir el nivel de las aguas y se movió íntegro a otra islita cercana que estaba a mayor altura. De hecho modificaron la forma de la isla para que se pareciese lo más posible a la original Philae. Se colocó todo en la misma disposición que en la isla original ... y el resultado es fantástico. Un templo precioso muy bien conservado que cubre la superficie de una pequeña isla ... digno de verse. Además no había casi nadie lo cual ha sido un lujo después de tanta aglomeración.

   De vuelta en barquita al autobús y una última parada para ver el Obelisco Inacabado. En realidad se trata de una cantera de granito donde está a medias realizado el cortado en bruto de una única pieza para un obelisco. Todo son teorías, porque lo increíble es que aún no se sabe a ciencia cierta cómo lo hacían, pero se supone que hacían agujeros alrededor de la forma deseada, luego metían madera en los huecos y después los llenaban de agua. Así se dilataban y partían la piedra. Curioso de ver y curioso para hacer volar la imaginación.

   De vuelta al barco para comer y descansar un poco. Aún son solo las 14:00 ... qué día más largo. A las 15:30 salimos para hacer la única excursión opcional que hemos cogido: paseo en faluca y camello, la presa de Aswan, visita de un parque nacional y de un poblado nubio.

   Al final lo cierto es que ha estado muy bien la excursión. Hemos hecho algunas cosas que no habríamos podido hacer por nuestra cuenta. Lo primero ha sido dar un paseo en faluca por el río, la embarcación típica de Egipto. De ahí hemos pasado a una barca motora que podía subir más arriba en el río. Hemos parado en una miniplaya muy interesante en una casa-tienda-bar nubia a tomar un tradicional té con menta. El té estaba bien, pero cuando nos han dado 15 minutos por si alguien quería comprar algo. Mercedes y yo hemos ido a la parte de atrás en la que se alzaba una duna del desierto del Sahara con una areba extremadamente fina y con una pendiente de unos 45 grados. Había unos niños subiendo y tirándose corriendo por la pendiente. Se les veía disfrutar como enanos. Envidia. ¿Por qué no actuar por un rato como un niño? Me he puesto a subir por la pendiente y entonces me he dado cuenta de lo mucho que costaba subir. La arena se hundía bajo los pies enterrando el pie casi por completo. He subido y bajado corriendo ... divertidísimo. Los niños miraban un tanto sorprendidos. Me he traido una botella de la finísima arena de esa duna. Para mí, lo pagado por la excursión, estaba compensado con ese rato, y jamás hubiésemos encontrado ese pequeño paraiso por nuestra cuenta.

   Hemos seguido con el barco hasta una paqueña playa donde Mercedes y yo, y sólo nosotros, nos hemos bañado. Un baño sagrado en las aguas del Nilo. El agua estaba bastante fría, pero había que hacerlo.

   Luego un paseo en dromedario para adentrarnos en un poblado nubio. El pueblo muy interesante aunque todo demasiado preparado. Aun así nos ha gustado mucho. Hemos entrado en una escuela, en la que nos han dado una clase de árabe, luego hemos paseado un poco por sus calles y hemos acabado en un local en el que además de servir bebidas hacían tatuajes con henna. Alguna de las chicas del grupo se lo ha hecho, aunque lo realmente chulo era que tenían 3 crías de cocodrilo, con lo que ... he tenido un par de cocodrilos entre mis manos!

   La vuelta en barco muy agradable hasta nuestro barco. Cena y a dormir, que ha sido un día muy largo, pero interesantísimo.

Viernes 2 de mayo

    Hoy día duro. Por una vez no nos toca madrugar mucho, aunque tenemos que dejar el camarote a las 9:00. Nos recogen a las 13:30 para ir por carretera a Hurgada, en el Mar Rojo. Así que desayunamos y nos vamos al zoco para pasar la mañana. Tras mucho regateo y mucho pesado que no hay modo de evitar, esperamos a que nos recojan para irnos. Al parecer sólo nosotros vamos a Hurgada de nuestra agencia por lo que nos recogen según ellos en limusina en lugar de autobús. En España a eso lo llamamos coche. Pero dado lo que se ve por allí, al menos era un coche nuevo.

   Como cualquier cosa en Egipto que implique carretera entre poblaciones, tenemos que sumarnos a un convoy. Esto es ... coche de policía a la cabeza, autobuses y coches detrás, y coche policial de cierre. Ahora me fijé bien, y todas las carreteras de acceso al convoy, en todo el trayecto, se cortan para que pasemos. En cada cruce hay un policía o un paisano con chilaba armado con un fusil. Paranoia por posibles atentados.

   Cuatro horas después de salir estamos en Luxor de nuevo, donde nos unimos a un segundo convoy que tarda otras 4 horas al Mar Rojo. Lo cierto es que estábamos bastante contentos con nuestro conductor durante todo el viaje, pero al llegar al Mar Rojo se perdió, con lo que perdimos otros 40 minutos, y encima, para arreglar una equivocación se metió en dirección contraria en una autopista de 3 carriles (autopista que podíamos encontrar en cualquier ciudad de Europa, no una carretera de mala muerte egipcia). Dos sustos gordos con coches que venían de frente ... y llegada al hotel. Nos encontramos allí con el enlace de la agencia, al que lo primero que hacemos es avisar de lo que ha hecho el conductor y le informamos de que pondremos queja al llegar a España. Nos dice que hablará con la empresa proveedora para avisar que si vuelven a trabajar con ese conductor cambiarán de proveedor, co lo que nos dice que probablemente le despedirán. Me parece perfecto.

   Este hotel ya tiene mejor pinta. Pero es que salimos a las 2 de viaje y llegamos a las 11 de la noche al hotel. Esto no es lo que ponía el plan de viaje que nos vendieron, sino traslado y tarde libre. Cenamos y nos vamos a dormir.

Sábado 3 de mayo

    Nos levantamos a las 8. Sólo tenemos 2 días aquí y habrá que aprovecharlos. Desayunamos ... esto es otra cosa. Esto sí que es un nivel bueno de desayuno y no la birria que nos ponían en el barco. Decidimos ir a dar un paseo al Downtown para ver si encontramos a mejor precio las excursiones que nos han ofrecido y a ver si podemos cuadrarlas para hacer buceo o snorkel y desierto. Bien, lo primero que hacemos es contratar para esa misma tarde la misma excursión que nos ofrece el hotel y la agencia por 70€ a 35€. Cuatro horas en quad por el desierto y visita a un campamento de beduinos. Tratamos de suprimir la parte de los beduinos que esperamos estilo circo, pero no se puede.

   Contratamos también en el club de buceo la misma excursión del hotel y de la agencia, pero de nuevo por 25€ en lugar de los 35€ que nos pedían. Y es la misma, claro. Es una excursión de todo el día (de 8:00 a 16:00) en barco por el Mar Rojo con dos paradas para buceo. El instructor nos dice que dado que volamos al día siguiente, que no debemos hacer buceo, sino snorkel.

   Habiendo organizado todo, nos vamos a la playa ... qué agua por Dios! Un agua clara en la que se ve el fondo. Color azul turquesa ... precioso. Nos tomamos una cervecita bajo la sombrilla, un baño, algún sudoku ... piscina, cerveza en la barra de la piscina dentro del agua ... y ya es hora de irse al quad.

   Nos recoge un minibus a las 15:30 en el hotel y nos lleva al pie del desierto. En un principio el desierto decepciona. Nada de arena fina como en Aswan. Nos subimos cada uno a nuestro quad y nos vamos todos en fila siguiendo al instructor. El paisaje recuerda más a Arizona que a la típica imagen del desierto que tenemos todos. Pero lo cierto es que según vamos ascendiendo el paisaje va haciéndose más y más bonito. Al llegar al campamento beduino nos encontramos en una especie de cañón salpicado con arenas de tonos dorados. La visita no está nada mal. Nos dan un té, nos enseñan cómo hacen pan de modo totalmente artesanal y nos lo dan a probar, intentan vendernos algo de artesanía, pero eso es todo. Seguimos un chulísimo ascenso por el cañón, que termina en lo alto del mismo, viéndose desde arriba el campamento beduino en el que acabábamos de estar. Una paradita con vistas espectaculares y una experiencia inolvidable. Vista la foto a posteriori, no se corresponde con la vista real.

   Después de la parada, deshacemos las 3/4 partes del camino hecho ya más deprisa y más seguros en nuestros quads de 250c.c. y nos paramos en la parte baja para ver la puesta de sol.

   Hemos acertado plenamente con la excursión. Hemos pasado una tarde estupenda disfrutando como enanos. Una ducha en el hotel, que teníamos arena y polvo absolutamente por todos sitios. Cena en el hotel (muy bien de nuevo) y nos vamos a dar un paseo al Downtown para ver si compro una máscara nubia, que me habían gustado. De nuevo agotados ... a dormir.

Domingo 4 de mayo

    Nos levantamos a las 7 y desayunamos en el hotel. Hemos quedado en el Club de Buceo a las 8. Nos llevan en autobús al barco y zarpamos. La tierra que se ve a lo lejos es la Península del Sinaí. El mar es muy bonito ... me parece que hemos acertado una vez más. Una primera parada para inmersión de buceo, pero esta vez no hacemos snorkel, que está el mar un poco movido por ahí. Nos movemos hasta cerca de una islita y comemos. La verdad es que nos dan muy bien de comer ... y sólo por 30 L.E. (algo menos de 4€).

   Después de comer nos tiramos por fin a hacer un poco de snorkel. Había bastante corriente, pero aun así es una preciosidad. Hemos visto un montón de peces ... amarillos, azules, unos grandes alargados, peces napoleón, e incluso una raya. Un poco después de nosotros se han tirado los submarinistas. La verdad es que es curioso verlos desde dentro del agua. Nunca lo había visto baja esta perspectiva. Ya solo me queda probarlo.

   Rumbo de nuevo a tierra y a disfrutar del trayecto. Nos damos un baño en la piscina al llegar al hotel, luego un paseito en el patinete de agua que tenemos en el embarcadero de nuestra habitación, cena y a dormir.

Lunes 5 de mayo

   Traslado al aeropuerto, vuelo a El Cairo, vuelo a Madrid ... y fin del viaje.

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